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jueves, 13 de septiembre de 2012

Pachuca, Hidalgo.-



A estos colegios ingresó Nuestro Padre Fundador José del Refugio Morales Córdova.

Pachuca, Hidalgo.- 

La Primera Orden Franciscanas fue fundada en 1209 por San Francisco de Asís y reconocida por bula del Papa Inocencio III, la Orden Franciscana dio origen a diversas reformas y corrientes, entre ellas la emprendida en España por Fray Pedro de Alcántara que bajo la designación de los descalzos Alcantarinos, fue aprobada por el papa Pío IV en 1562. Condición esencial de los nuevos hermanos fue la de vivir en pobreza extrema, sus celdas eran pequeñísimas y apenas amuebladas con un pequeño catre, debían andar descalzos todo el tiempo y abstenerse de comer carne, pescado, huevos y tomar vino y en sus monasterios no podían radicar arriba de ocho miembros; por ello se le denominó también "Franciscanos de estricta observancia.

Decididos a catequizar las lejanas tierras de Filipinas, Japón y China, llegaron a la Nueva España los primeros 20 monjes de esta orden en el año de gracia de 1576, encabezados por fray Pedro de Alfaro. La segunda misión de quince hermanos, conducida por Fray Pedro del Monte arribó en 1571 y meses después la tercera bajo las órdenes de Fray Miguel de Talavera. En principio los recién llegados se hospedaron en el Convento Franciscano de la ciudad de México, más tarde lo hicieron en la paupérrima ermita de la trinidad en el convento de San Cosme, de donde partieron unos a las misiones de Asia y otros más al interior de aquel virreinato, donde fueron fundando conventos, el primero en 1591 dedicado a Santa Bárbara en Puebla, el segundo un año después en Oaxaca, el tercero en Taxco hacia 1592 y el cuarto en Pachuca en 1596 y así hasta sumar a principios del siglo XVIII 16 casas en las que llegaron a albergarse ciento ochenta religiosos.

En principio la casa de Pachuca quedó bajo la jurisdicción del Colegio de San Fernando de México, dentro del cual se transformó en Colegio Apostólico de Propaganda Fide, en 1732, y más tarde, en 1772, en Provincia autónoma hacia 1772.

La austeridad en la que vivían estos franciscanos fue cada vez mayor, para lo cual sometieron a revisión las diversas exigencias de sus reglas, fue precisamente durante el capítulo celebrado en Pachuca en 1791 cuando se aprobaron nuevas y más duras disposiciones acerca de la vida cotidiana de estos frailes.

En efecto a raíz de esta reforma se procuró que la vida en los conventos de Alcantarinos fuera de mayor recogimiento y austeridad, por lo que se dispuso que la jornada principiara a las 12 de la noche, con el rezo en comunidad de maitines (primera oración del día), después los frailes se retiraban a sus celdas para descansar, ya que hacia las cinco y media de la mañana en verano o a las seis durante otoño e invierno debían levantarse, para ir a la iglesia a la recitación de la llamada "prima" (oración de la mañana) y asistir a misa, siendo cantadas las de los jueves, sábados y días festivos.

Entre las siete y las ocho de la mañana pasaban al refectorio o comedor general a tomar sus alimentos, mientras escuchaban una lectura edificante hecha por un joven novicio o corista. Entre las ocho y diez de la mañana, los novicios asistían a clases, mientras que los legos se dedicaban a los quehaceres domésticos y al arreglo de las dependencias y los sacerdotes realizaban los oficios propios de su condición; esto es, celebrar misas, confesar, catequizar, asistir a los enfermos, etc. Entre las diez y once de la mañana se rezaban las horas canónicas; tercia, sexta y nona. A la comida seguía el Santísimo y después reposaban.

A las dos de la tarde eran llamados, con campana, para asistir al coro a rezar "vísperas" (oración de la tarde). El periodo entre las tres a cinco de la tarde era dedicado a estudio y sólo durante Adviento y Cuaresma tenían las tardes libres; a las cinco de la tarde, además de recitar completas, religiosos y novicios se hacía una hora de plegaria mental, la cual, casi siempre era acompañada con otras plegarias. A las seis de la tarde los misioneros, novicios y hermanos legos regresaban al coro para rezar la letanía lauretana dedicada a la Virgen y la estación del Santísimo, en la que rezaban tandas de "Padres Nuestros" y "Avemarías".


Sobre las siete de la noche, la comunidad completa pasaba al refectorio para cenar, luego se dirigían a la iglesia, donde terminaba su jornada, pues se tocaba silencio y todos debían recluirse en sus respectivas celdas. Tenían cuatro horas para descansar, ya que a las doce de la noche comenzaría nuevamente su jornada.


Como a la Congregación Apostólica de Propaganda Fide le interesó hacer de los colegios verdaderas casas de retiro y formación, el orden interno fue sumamente estricto. La salida al siglo (las calles de la población) quedó a los misioneros prohibida, pues solo podían abandonar el monasterio, aquellos religiosos que debieran cumplir con una misión apostólica dispuesta por el guardián o los padres definitorios y se ordenó a misioneros y novicios que sólo podían salir en pareja y de ninguna manera se les permitió divertirse en la ciudad o el pueblo, sino únicamente pasear en el campo.


De la misma manera, la comunidad sólo estuvo autorizada para abandonar el colegio en pleno para asistir, por ejemplo, a las exequias de un compañero misionero o del síndico apostólico. 


A estas disposiciones se agregaron otros aspectos, así por lo general religiosos y novicios estaban obligados a ayunar, y en ocasiones, por decisión propia o por castigo impuesto, se aplicaron fuertes disciplinas y para ello recurrían al uso de ásperos silicios o brazaletes. Otra regla fue la de guardar silencio. No hay que olvidar que para el cristiano el silencio es, en esencia, escuchar a Dios, y para acoger su comunicación se requiere de la oración y el culto divino. Dicho con otras palabras, el silencio fue la búsqueda constante de Dios. 


Desde su erección en Colegio Apostólico, el convento de Pachuca se constituyó en importante semillero de misioneros y por los documentos regionales de la época en sitio de admiración para los habitantes de esta comarca.

A estos colegios ingresó Nuestro Padre Fundador José del Refugio Morales Córdova.

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